Bienvenidos!

Bienvenidos.
Gracias por visitar el pequeño nido del cisne.

Cuento con un pequeño compendio de escritos que van resultando de luces esporádicas de imaginación. Ratos de cielos color violeta sobre mi cabeza.


Escritor amateur, graduado de Letras, aunque lejos de los mejores honores. Aficionado también a la Historia y a la Filosofía.
Espero que encuentren amenos mis breves relatos. No aspiro a nada, pero me alegraré de saber si al menos una persona logró cautivarse un par de minutos. Supongo que eso hace la diferencia entre una rutina trazada y un devenir diferente.

¡Gracias de antemano!

miércoles, 29 de agosto de 2012

73. Ruegos.




Hoy descubrí el poder catastrófico del error. Hoy mismo me pregunté por qué, si el humano está propenso a cometerlos, algunos pueden devastarlo por dentro. Hoy entendí la desdicha de padecer las consecuencias de decisiones estúpidas. Hoy comprendí que el amor pinta una línea muy tenue entre la felicidad y la desgracia.

Fue hoy, pues, cuando mi vida estuvo a punto de extinguirse. Los motivos resultan incomprensibles hasta para el más sabio. Hoy me sentí un asesino, destructor de almas. Hoy me sentí miserable por haber hecho pasar un mal momento a una mujer sincera y entregada. Hoy experimenté la amargura en la mayor de sus manifestaciones… Fue hoy el peor día de mi vida.

Hoy fui un idiota. Hoy te he perdido.

Infinidad de veces por la noche me pregunté por qué la vida nos brinda una mente tan versátil, tan voluble. Sólo fue hasta hoy que me permitió ver lo que realmente quiero y lo que es preciso desechar…
Hoy dio fin una etapa de una forma muy dolorosa, y sé que el fin llegó porque, muy a mi pesar, tú no querrás perdonarme. Aun los corazones más nobles tienen su límite de tolerancia, y supongo que yo sobrepasé el tuyo de una manera violenta, brutal, terrible.

Sé que nada volverá a ser lo mismo de antes, sé que, como tú lo has dicho, la confianza se desvaneció, ya no la hay… todo por mi culpa.
Sin embargo, moriría con menos peso si por lo menos me perdonaras de mi falta… Tu odio me torturará aunque sé que lo merezco, pero por lo menos habré obtenido la gracia de tu dispensa.

Te lo ruego… Mi amor ahora parece chocar contra la barrera invisible que levantaste ante ti… Te lo ruego…Lo siento, ya no tengo cara ni dignidad para hablarte… Te lo ruego… te lo ruego… te lo ruego…

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